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Cervezas del mundo: Bélgica y su cultura

Entre las cervezas más interesantes del mundo, destaca la riqueza en cuerpo y sabor de las cervezas belgas. ¿Cómo es este producto de Bélgica?

Bélgica, un país lleno de historia de reinados y bellezas naturales, también es reconocido mundialmente por su cerveza. De las cervezas del mundo, Bélgica destaca por la integración de esta bebida en su cultura. Y por su producción artesanal. Tanto es así que ha sido declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Por ello, se ha valorado la intensidad con la que se encuentra inmersa en la vida cotidiana y la variedad de su producción.

El arte de Brewer

¿Por qué la cerveza se ha integrado y coexiste tan íntimamente en el país belga? Mucho tiene que ver con su larga historia. Ya en el s. XII hubo pequeños fabricantes de cerveza y los primeros gremios aparecieron en el siglo XIV; Una larga trayectoria en la elaboración de esta bebida.

Además, existe la variedad y diversidad con la que se produce.. El resultado es 1.500 tipos diferentes de cerveza, cada uno hecho con diferentes formas de fermentación. Y más de 200 fábricas, desde las artesanales más pequeñas hasta el formato industrial.

cervezas del mundo

Entre las cervezas más reconocidas del mundo.

La identidad cultural belga está íntimamente atravesada por la tradición cervecera. Cada región lo vive a su manera y con sus preferencias respectivas, pero hay muchos eventos y festivales alrededor de esta bebida. Además, se realizan continuamente cursos, museos, visitas turísticas y gastronomía basada en este arte.

La calidad y diversidad de las cervezas es un punto a destacar.R y que acredita la marca de cerveza del país. Entre las más reconocidas, está la cerveza trapista o la abadía. Su nombre proviene del hecho de que proviene de comunidades de monjes trapenses y, por lo general, tiene una fermentación alta, muy aromática y cremosa. El Orval es uno de los más emblemáticos, realizado en la Abadía del mismo nombre.

Tipos de cervezas belgas

Dentro de la gran variedad, se distinguen cuatro tipos principales: El rojo y el negro, más envejecidos; Blancos, más frescos y ligeros; Trapistas o la abadía, alta fermentación y producción artesanal. Finalmente, lambic, que sigue un proceso característico de fermentación espontánea.

Los procesos de producción a diferentes escalas son muy cuidadosos. Y la experiencia de la cata también es especial. Cada una de las clases se sirve en vasos de diferentes formas y temperaturas, para proteger y realzar su sabor característico. Sin lugar a dudas es una tradición para salvaguardar y experimentar.

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